El próximo jueves estrena “Stefan versus Kramer”, que ofrece mucho humor pero también una reflexión seria. Son 19 imitaciones, incluidos el Presidente Piñera, Pablo Zalaquett y un personaje sorpresa.
¿Qué tienen en común Batman y Kramer? Aparentemente, nada. Excepto que afiches con sus imágenes adornan por estos días las oficinas de la distribuidora Fox/Warner. Además, no hay que ser psíquico para apostar a que ambas producciones liderarán la taquilla de las salas nacionales durante las próximas semanas. La gracia es que “Stefan versus Kramer” es chilena. Una película que, desde que fue anunciada, viene generando altísimas expectativas y ya carga con el récord de ser la cinta chilena con más copias de distribución: 90.
Finalmente, después de un año y medio de realización, se estrenará el próximo jueves. La respuesta hasta ahora ha sido más que entusiasta, con miles de visitas al sitio web interactivo que se lanzó esta semana.
Pero Kramer prefiere mantenerse alejado de este tipo de presiones y está dedicado a celebrar el fin de un proyecto en el que aprendió a dirigir en cine, además de formar un sólido equipo de trabajo con el productor y codirector Sebastián Freund y el guionista y también codirector Leonardo “Lalo” Prieto, su habitual compañero en el complejo arte de sacar risas. “La enseñanza que más rescato de un proyecto a largo plazo es perder la ansiedad que se vive en la TV o sobre el escenario. A veces uno se desespera y quiere entregar cosas que no están bien terminadas”, analiza el imitador. “Fue una gran experiencia para poder sumar proyectos de largo plazo. El tiempo no existe. Lo único que importa es que uno se sienta seguro y exista una metodología para poder sorprender a la gente”.
Ese sistema fue complejo. Para Freund significó lidiar con tecnología de última generación, inédita en Chile (la posproducción se hizo en Nueva Zelandia, en los estudios de Peter Jackson), y para Kramer, aprender a actuar consigo mismo, apoyado por las bondades del digital y la presencia de un doble. “Benjamín Winterfall cumplió un rol muy importante y bien invisible, porque es un actor bien mateo que aprendió el espíritu del personaje y hacía que pudiésemos convivir en escenas”.
Es que “Stefan vs. Kramer” es un juego de espejos en el que el comediante imita a 19 figuras públicas -incluyendo al Presidente Piñera, Pablo Zalaquett y a un personaje sorpresa-, mientras alguien lo caracteriza a él y algunos de los parodiados aparecen haciendo de sí mismos, para volver más complejo el panorama. Como núcleo está Stefan, el personaje de la vida real, su mujer (Paloma Soto) y una historia que llama a valorar la familia y no tomarse en serio la fama. En este sentido, el filme fue para el comediante una especie de terapia.
-¿Fue difícil imitarte a ti mismo?
-Sí, lo más difícil. Lo hacía y me preguntaba: “¿Cómo lo hago, cómo me construyo, quién soy?”. Construimos un personaje muy ensimismado en su pega, muy poco vinculado con la familia, nublado por el hecho de ser famoso y creer que existe este mundo que finalmente es una mentira. Si me dices que imite al compadre que esta allá yo voy, lo observo y bacán, pero interpretarme a mí mismo fue otra cosa. Además que aparezco con mi mujer, así que estábamos sacando afuera nuestra cotidianidad. Eso absorbe energía, pero no es malo. Fue bonito.
“Interpretarse a sí mismo fue todo un tema”, agrega Freund. “Todos se tupen”, señala Lalo. “Uno tiende a actuar de uno mismo y ahí se empieza a sobreactuar. Hay que buscar la naturalidad”.
Bielsa, Maradona y marcianos sobre el Estadio Nacional
Kramer asegura que la película no es sólo un bombardeo de humor, sino que también posee una reflexión, un desarrollo dramático que los que la han visto han valorado. Pudiendo haber impresionado a la audiencia con una sucesión de imitaciones y sketches , el comediante decidió tomar el camino difícil.
“Estoy marcado por hacer algo y también está la gente que espera algo de ti, pero creo que en la novedad y en abrirse hacia un nuevo mundo está el desafío. Yo de repente decía «saquemos imitaciones» y me respondían «nooo, estás loco». Lo bonito es que empiezo a contar mis experiencias de pareja y el público empieza a reírse. Por ahí hay una veta interesante. Me empecé a mover por ahí, a hacer algo que identifique universalmente. Nos gusta ir a lo seguro, pero el riesgo es que se produce un descanso mental. Quisimos evitar eso”.
-Imitas a 19 personajes, pero podrían ser más. ¿La idea es para poder desarrollarlos mejor individualmente?
-Sí. La historia la llevan principalmente 7 personajes.
Sebastián Freund: -Es que nunca dijimos “hagamos una película con los personajes que él imita”. Fue más bien “hagamos esta historia y vemos quién puede entrar a jugar y quién no”. No manda el imitado, sino que la historia.
¿Y quiénes entran a jugar? Rafael Araneda, Arturo Longton, Marcelo Bielsa, Miguel “Negro” Piñera, Leonardo Farkas, Diana Bolocco, Jorge Valdivia, Jordi Castell y Marcelo Ríos, entre otros.
-La película sufrió varios cambios. ¿Cómo era el primer guión?
-Estadio Nacional con 80 mil personas. Los jugadores entran a la cancha, partido Chile-Argentina con Bielsa y Maradona. Entra la selección chilena de todos los tiempos: Alexis, Salas, Zamorano… En la galería están las hijas apoyándolos en cámara lenta. Comienza el partido y Lucho Jara canta el Himno Nacional. Y llega un momento en el que el cielo empieza a cambiar, extraterrestres invaden el lugar, caen meteoritos… algo así. Era un poco como estar repitiendo una fórmula que ya habíamos hecho en el show en vivo.
Fundamental para el desarrollo de la nueva historia fue el cineasta Cristián Jiménez (“Bonsái”, “Ilusiones ópticas”), quien aportó consejos. “Fue una buena experiencia, él sabe mucho de cine. Fue un gran aporte. Tiene humor. Además, tiene una capacidad de adaptarse bien a los géneros, de estudiarlos. Es muy disciplinado”.
“Camiroaga siempre tenía prisa, pero ese día estaba con ganas de quedarse”
Otra figura importante dentro del desarrollo de la trama es la del fallecido animador Felipe Camiroaga, quien grabó la noche anterior al accidente de Juan Fernández. Aunque el suyo es sólo un cameo, funciona como pieza fundamental para resolver la “crisis” por la que pasa el personaje central.
“Esa escena es trascendental en el giro de la película”, asegura Kramer. “Porque en la ficción él es el que me motiva a apoyar a mi mujer. Y por ahí salen algunas tallitas. Cuando grababa algo Felipe siempre tenía prisa, pero ese día estaba tranquilo, con ganas de quedarse. Tenía matinal al otro día y se quedó como hasta las 1 de la mañana. Fue un momento muy especial para todos porque, además, estábamos alrededor de unas carnes, comiendo un asado de wagyú. Fue un momento lindo, especial. Nunca dudamos en sacar las imágenes, porque son importantes. La gente va a poder apreciarlas. Tampoco nos hemos sentido utilizándolo a él como método de marketing. Pero así es la vida. Todo el mundo tiene opiniones”.
En la recta final, Kramer tiene confianza en el producto que verá la luz por primera vez este martes, en una avant premiere que contará con la presencia de varios ilustres de los personajes parodiados.
“Están todos invitados. Los que estimen no ir, no irán. Es una fiesta. Hay un esfuerzo bien grande detrás y nos sentimos tan orgullosos del resultado, que ya estamos festejando”.
-¿Qué tan factible es hacer una secuela?
-Ya lo estamos conversando. Hay que ver la reacción del público para ver si seguimos en esa línea o nos arriesgamos con otra cosa. Lo bueno es que se formó un buen equipo de trabajo. No tengo miedo en dejar un poco de lado las imitaciones y hacer comedias, generar otro contenido, donde incluso no esté presente en pantalla.
-¿Y tienen planes para armar una película de mayor proyección internacional?
-Sinceramente, no me mata el tema de la internacionalización. No es un sueño. Si hago imitaciones en Chile y soy conocido afuera por contar cosas que puedan sucederle a todo el mundo, bacán. Pero no he tenido esas ganas más allá de proyectarme desde aquí con una historia universal. No quisimos ser pretenciosos en cuanto a salir al extranjero. Es una película para Chile. Ahora, sería extraordinario que gente que no ubique a los personajes la disfrute y después alguien les diga “oye, ellos existen”. Que se metan a Youtube y vean a Zalaquett diciendo “Hola, soy Pablo Zalaquett” (dice imitándolo)”.
-¿Y han pensado en una serie para TV?
Freund: -Esto tiene todos los condimentos para ser una serie. Lo hemos conversado por encima, pero no hay nada concreto.
Kramer: -Veremos si a la gente le gusta esta historia. Es una evaluación que hay que hacer post-película, pero sería entretenida una serie, con este juego entre realidad y ficción. Todo puede suceder en una familia. En el fondo, esto es como “Los Simpson”.
Un éxito dentro del alicaído panorama local
-Al cine chileno no le va bien en salas. ¿Esta película pueda ayudar a cambiar esta situación?
Lalo Prieto: -Ojalá a todos nos vaya bien y esto se transforme en industria. Sería rico que tuviésemos un cine chileno del que podamos vivir.
Sebastián Freund: -Si tu ves los números de los últimos años te puedes dar cuenta de que la comedia funciona. “Sexo con amor”, “El chacotero sentimental”… quizás los chilenos necesitan pasarlo bien y olvidarse de sus conflictos. Esto está apelando a eso, a que la gente se vaya a entretener masivamente y en familia.










